Sara Marín Orozco

Si vienen

Si van a venir
que estén libres de pretensiones,
que estallen sus egos
contra las fronteras que imponen.

Si van a venir,
con sus manos vacías
de dobles intenciones,
sin condiciones,
con sus sombras desnudas,
y las consecuencias de su monopolio a cuestas.

Si vienen por la fuerza,
con el objetivo de invadir,
sean ellos
quienes se encuentren
en un rincón sin salida,
sean ellos
quienes se enfrenten a sus peores pesadillas,
ellos mismos.

Suerte de conocerle

Desde el sol en mi ventana
y con las entrañas en las manos,
ella siempre me recuerda
la intensidad de un volcán.

Quisiera abrirle mi corazón para que se quedara,
ofrendarle risas que disuelvan las secuelas del dolor
y construir una casa a la orilla del mar,
su presencia es infinita para mi alma.

Soy cómplice de sus sentires,
Y defensora de sus luchas,
Me abriga cuando la desesperanza llega,
a su lado
la sororidad toma forma y cobra vida,
tengo suerte de conocerle.

No hay mal que por bien no venga

No es coincidencia
el darme cuenta
que sus enemigos
se acumulan a través del tiempo,
nadie me lo dijo,
pero antes sospechaba,
sus intereses están justificados
bajo la premisa de alimentar una familia.

Su conducta es cínica y contradictoria,
pero el chiste se cuenta solo,
actuar como si no fuese observado.

Y no hay mal que por bien no venga,
que algunos accidentes me lleven al logro de una victoria,
a fin de cuentas, usted me hizo un favor
al despojarme de lo único que creía seguro,
y que hasta ese momento
no reconocía lo que en verdad merecía.

Visité muchos lugares,
conocí personas que expandieron mi concepto de familia,
tal vez por eso no sentí terror al confrontarlo
y con gusto acepté lo que acontecía.

Por todo lo demás,
confío en que cosecharemos lo que sembremos,
cada uno sabrá a consciencia cierta qué.
Gracias miles.

Señora catarsis

Aunque pocos la soporten,
debo confesarle
que usted me ha salvado
de tropezar con las mismas piedras.

A veces me pregunto
si es que soy masoquista
por buscarla tanto,
me lleva al límite
y me hace quebrar en llanto.

Su presencia en mi vida
es como el sonido de la corriente cuesta abajo,
el agua que me desahoga
del nudo que se forma
en mi consciencia y en mi garganta.

Certeza

La sangre que sale entre mis piernas
ansía tocar la tierra
y en sus montañas habitar,
la sangre derramada por la violencia
grita liberación de los cuerpos presos
y las mentes cautivas.

Canto como si no hubiera mañana,
canto como si de eso dependiera mi mañana,
aunque lo único disponible sea el presente.

Certeza
de que es una ley verdadera,
cualquiera que no sea impuesta por el hombre.

Certeza de que, aunque
el cielo caiga,
seremos asistidos
por la protección
de nuestro linaje familiar.

Certeza de que lo único eterno
es el cambio,
de que ser leal al propio sendero
es encontrar el camino a casa.

Sara Marín Orozco (Medellín, Colombia). Egresada de la Escuela de Agroecología de la Corporación Penca de Sábila. Oradora, dedica gran parte de sus ratos libres a escribir y leer, escritora y poeta empírica, gusta de los espacios al aire libre, la danza y la música. Ha publicado sus poemas en el libro colectivo Antología del amanecer de la editorial Ouroboros (Medellín, 2021).

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