ramon y natalia

Ramón Álvarez y Natalia Álvarez, dos portadores de la tradición.

En la vereda Las Playas, sector El Filo, el nombre de Ramon Álvarez es asociado con una antigua tradición de campesinos y arrieros, una generación de seres capaces de grandes hazañas, mujeres y hombres que habitaron estas tierras en tiempos en los que el progreso no era tan notorio como hoy.

Cuando Ramoncito nació San Cristóbal era una pequeña zona de tradición arriera, con montes extensos que bordeaban la quebrada La Iguaná, una corriente de aguas transparentes y abundante, con una gran diversidad de peces multicolores. Las veredas de nuestro Corregimiento estaban habitadas por unas cuantas familias que sobrevivían del cultivo de la tierra y del incipiente comercio de esas primeras décadas del siglo XX.

Ramón Álvarez Maya, de 92 años, es la persona de más edad en el sector El Filo, San Cristóbal. 28/08/2021.

En aquella época las tierras eran aún más fértiles, dispuestas para cualquier cultivo que se quisiera sembrar. Y las vías eran pequeños caminos por los cuales se transportaban a caballo o a pie los habitantes de nuestro terruño.

Don Ramon Álvarez Maya es hoy, a sus 92 años, un sobreviviente de su generación, aunque ya ha visto partir a muchos de sus hermanos, aún lo acompaña uno de ellos: Manuel, conocido por muchos como «Nelo», quien hace poco cumplió cien años y habita en la centralidad de San Cristóbal. Su generación, de gran arraigo por la tierra y el valor de la comunidad ha visto los cambios, que, aunque lentos, han marcado los cultivos y la economía de la zona. Custodios de semillas y de corazones inquietos, trabajadores incansables y artistas del monte han visto el auge y declive de los invernaderos, manteniendo firme su respeto por las plantas curativas, aquellas cuyo poder secreto solo activan las bebidas y los baños.

El amor a la montaña

A Ramoncito ya le falla la memoria y sus ojos están cansados, pero brillan con la sabiduría que le ha dejado el tiempo de la siembra y la cosecha. Sus brazos, hoy delgados, han levantado el azadón bajo el sol que nutre a diario estas montañas en el occidente de Medellín, trabajando la tierra con esfuerzo, sabiduría y dedicación.

Ramoncito en su huerta, vereda Las Playas, sector El Filo. 2021.

Con amor a la tierra y a la vida se levanta animado y hace lo que puede en su huerta. Hoy está rodeado de construcciones y carreteras, de gente que ya no reconoce, de progresos técnicos que tocan a su puerta, y aun así él ve en su huerta de plantas aromáticas, medicinales y alimenticias una posibilidad para vivir en paz.  La soberanía alimentaria y la medicina ancestral son una manera digna para ejercer el intercambio de saberes entre la familia y los vecinos del territorio.

La familia Álvarez es muy reconocida en San Cristóbal por su marcada tradición campesina, por ser nobles y honrados, y por amar la tierra y todo lo que en ella crece. Esta familia ha crecido rodeada de plantas aromáticas y medicinales, éstas han sido por muchos años no solo una fuente económica importante, sino también una alternativa esencial para la salud y el bienestar de la familia.

Economía patrimonial

Con manojos de hinojo, llantén, citronela, sauco, cola de caballo, yerbamora, sauco, prontoalivio, romero, verbena, limoncillo, ruda, altamisa y flores de caléndula han creado una economía tradicional que ha impactado directamente a la ciudad de Medellín, al proveer esta diversidad de especies en lugares como la Plaza Minorista, la Plaza de Florez y los mercados tradicionales de La América.  

Además de crear una economía comunitaria y de impactar sobre la salud de los habitantes de Medellín, las plantas aromáticas y medicinales cultivadas en un corregimiento como San Cristóbal representan una tradición en una de las tantas huertas que configuran el paisaje de un sector reconocido como El Filo. Este es un ejemplo de cómo la familia de Ramón Álvarez ha forjado la historia de vida de muchas personas, siempre relacionadas con los poderes curativos de las plantas. 

Hoy, después de mucho tiempo, Ramoncito puede sentirse orgulloso de que su nieta Natalia Álvarez haya seguido una tradición hecha de saberes y prácticas ancestrales relacionada con el cultivo y la transformación de plantas medicinales para asegurar el bienestar de la familia y la comunidad.

Emprender el patrimonio

Gracias a las ganas vivir, de reconocer y difundir el patrimonio Natalia Álvarez ha querido mantener viva la tradición del cultivo de plantas aromáticas y medicinales, al tiempo que accede a nuevos espacios de aprendizaje que le permiten innovar los saberes heredados, mantener la economía familiar, brindar un servicio comunitario y valorarse como emprendedora.

Natalia Álvarez al cuidado de las plantas aromáticas y medicinales. 2021.

A través de la elaboración artesanal de ungüentos, linimentos y de la sabiduría cotidiana de la vida campesina, Natalia ha establecido una línea de comunicación entre el tiempo de su abuelo y el suyo.

Para Natalia Álvarez, las plantas aromáticas y medicinales son una gran oportunidad para formarse y fortalecer una economía alternativa, con un bajo impacto ambiental, porque al crear productos orgánicos no solo ayuda a la economía de su sector, sino que además protege la naturaleza.

Ungüentos artesanales para actualizar el patrimonio

Los ungüentos son el resultado de un proceso que comienza con la siembra y continúa con el abono, el cuidado, la cosecha. Un proceso que conlleva una gran responsabilidad ambiental y comunitaria. La posibilidad de transformar las plantas aromáticas y medicinales le abre a Natalia posibilidades infinitas. No solo puede extraer sus propiedades y derivar diversos productos, sino que también aprende a reconocer lo valioso que es respetar la naturaleza y construir relatos de territorio que nos vinculen a todos con la salud y el bienestar. A Natalia la acompaña el objetivo de continuar una tradición familiar que encuentra en las plantas una manera de vivir. Lo que nos enseñan las plantas aromáticas y medicinales está siempre ligado a una práctica humana que crea un tejido vivo, une la cultura y la naturaleza en una expresión identitaria del territorio.

Ungüentos fabricados por Natalia Álvarez y Blanca Cecilia Maya, participantes del proyecto Plantas patrimoniales para un desarrollo sostenible en San Cristóbal, realizado por Ouroboros Corporación, 2021.

Cannabis sativa para dolores varios

Cannabis sativa o marihuana

Se suele usar las hojas y florescencias diluidas en alcohol por varios días para disminuir el dolor en músculos, articulaciones y la cefalea.

Se prepara como té para combatir el estrés. Es una planta cuyas propiedades aún se investigan y que, pese a los prejuicios, es utilizada por una población amplia. Como todas las plantas aromáticas y medicinales se recomienda tener cuidado al administrárselas a mujeres embarazadas y en los niños. Además, hay que recordar que emplearla en exceso puede ser perjudicial para la salud.

Investigación y edición: Yuly Durango y Luis Eduardo Cano Álvarez.
Fotografías: Andrés Urán.

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