Elizabeth Nérida Zorrilla

¡Si volvieras a la vida!

Pienso en María Parado de Bellido…
diste tu vida por la independencia del país.
Y ahora, si volvieras a la vida… volverías a morir
al ver tanta corrupción.

Leo tus últimas palabras antes de tu muerte:
«No estoy aquí para informarles a ustedes,
sino para sacrificarme por la causa de la libertad».

Ventura Ccalamaqui, tú que lideraste un
grupo de mujeres en nuestra bella Huamanga,
arengaste brazo en alto por los derechos
de la mujer, por la justicia social …
Si volvieras a la vida…
volverías a morir al ver tanta injusticia.

Micaela Bastidas, gran compañera de Tupac Amaru
que dijiste “Por la libertad de mi pueblo he
renunciado a todo… no veré florecer a mis hijos”.
Si volvieras a la vida…
volverías a morir por tanto infortunio.

Brígida Silva de Ochoa que prestaste apoyo
incondicional a los patriotas enviados presos a
España. Si volvieras a la vida… volverías a morir
por tanta incertidumbre.

Basilio Auqui, gran morochuco. Tus últimas palabras fueron:
¿Habrá valido la lucha que hice, valió la pena?
¡Adiós libertad! ¡Adiós, amado Perú!…
¡Adiós Cangallo querido!

Me pregunto:
¿Acaso ha sido en vano vuestro sacrificio queridas/os
Heroínas y héroes? ¡¡Claro que no!!…estamos las
mujeres y hombres del siglo XXI para visibilizarlas/os
seguir vuestros pasos y dejar huellas
tal cual Uds. hicieron.

Las palabras se silencian

Cuando los amigos se van sin despedidas
sin un adiós, me siento
divagar en un espacio infinito como
las hojas de otoño que son llevadas
por el viento sin un destino conocido.

Las palabras se silencian tal cual llega
la noche y todo es tristeza y pesar.
Cierto es, así como existe la vida,
la muerte también…el dolor está
calando hondo nuestro corazón.

Siento una luz de esperanza, todo pasará,
habrá un nuevo día, llegarán los Heraldos
del Evangelio trayéndonos quietud, calma,
sosiego.

Mi papá nos contaba mientras cenábamos en la cocina un mito muy extendido en mi pueblo natal Laramate, un distrito perteneciente a la ciudad de Ayacucho. Sucede que cuando se produce incesto, es decir mantienen relaciones sexuales familiares muy cercanos con hermanos, padres, primos hermanos están cometiendo una falta grave y a estas personas se les dice que son jarjachas.

Durante la noche a lo lejos se oye unos gritos ¡Jar, Jar, Jar! y de ahí viene el nombre de jarjacha. La persona que cometió el incesto se convierte en un animal que generalmente es una llama con dos o 3 cabezas o mitad llama mitad alpaca, con la cara de la persona y esos gritos los emite generalmente a las 2, 3 de la madrugada.

Y nadie sale de sus domicilios porque existe la creencia de que si se encuentran los hipnotiza con la mirada y puede matar a las personas a escupitajos. En ese momento lo que se puede hacer para salvarse es no mirarle y gritarle insultos a fin de que se aleje y así no haga daño.

El jarjacha llega a recuperar nuevamente su cuerpo de humano al día siguiente temprano y lo más curioso es que no recuerda nada de lo que lo que pasó.  Las veces que ha sido golpeado porque suele pasar, ya que se reúnen varias personas para eliminarlo, pero logra escapar y queda adolorido como es de esperarse y no puede explicar la razón de estas molestias corporales.

Sin embargo, pese al miedo popular que se le tiene a esta criatura, no todos los pobladores desean su muerte y es que existen testimonios que aseguran que lo más ‘beneficioso’ no es su muerte, sino simplemente su captura, esto debido a que la leyenda advierte que el Jarjacha, sólo se transforma de noche, es por ello que muchos lo capturan para luego, aprovechando la luz del día y volviendo el Jarjacha a ser un ser humano, reconocerlo y pedirle una fuerte cantidad de dinero para no divulgar el secreto sobre quién de todos los ciudadanos del pueblo ha cometido el terrible pecado del incesto.

Trataré de dar una explicación acerca de la existencia de este mito, lo que se busca es advertir a los pobladores los peligros de tener descendencia con los miembros de su misma familia algo que era muy común en sociedades aisladas como algunas poblaciones de la sierra del Perú.

Elizabeth Nérida Zorrilla Garayar (Lima- Perú, 1950). Le gusta leer obras de autores de su país como Manuel Escarza, Ciro Alegría, Clorinda Matto de Turner y de otros autores. Le gusta escribir poemas y cuentos. Asiste al   Centro del Adulto Mayor “Pablo Bermúdez” en Lima- Perú.

Comparte este contenido

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
  • All
  • Chile
  • Colombia
  • Comunicación comunitaria
  • Cuento
  • Poesía
  • Poesía Chile
  • Poesía Colombia
  • Poesía Life 2.0
  • Poesía antioqueña
  • Poesía como creación
  • Poesía y voz
  • Revista Ouroboros Edición 27
  • SIGNOS EXPANDIDOS / Edición 29
  • San Cristóbal
  • Videoarte

«Por todas partes te busco sin encontrarte jamás, y en todas partes te encuentro sólo por irte a

BUSCAR «

  • All
  • Cuento y voz
  • Edición 30 / ETERNIDADES
  • Literatura y Filosofía
  • Poesía
  • Poesía Colombia
  • Poesía Ecuador
  • Poesía y voz
  • Revista Ouroboros Edición 27
  • SIGNOS EXPANDIDOS / Edición 29

«Por todas partes te busco sin encontrarte jamás, y en todas partes te encuentro sólo por irte a

BUSCAR «

  • All
  • Colombia
  • Cuento
  • Cuento y voz
  • Edición 30 / ETERNIDADES
  • Ensayo Literario
  • Poesía Life 2.0
  • Poesía Venezuela
  • Poesía y voz
  • Revista Ouroboros Edición 27
  • SIGNOS EXPANDIDOS / Edición 29